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Presidente Piñera y Alcalde Ruiz Gallardón rinden homenaje al chileno Carlos Morla Lynch

Descubrimiento de la placa en homenaje al diplomático chileno, Carlos Morla Lynch.

COMUNICADO DE PRENSA

Madrid, marzo de 2011

  • Diplomático chileno tuvo a su cargo la embajada de Chile en España durante la Guerra Civil y contribuyó a salvar a miles de españoles.

Un extraordinario homenaje al diplomático chileno Carlos Morla Lynch ( 1885-1969) rindió el Presidente Sebastián Piñera durante su visita a España al descubrir una placa recordatoria, instalada en el mismo edificio donde estuvo habilitada la Embajada de Chile durante la Guerra Civil de España.

El homenaje organizado por el Alcalde de Madrid, Alberto Ruiz Gallardón, a través de la Dirección General de Actividades Culturales, reconoce el valioso trabajo de quien tuvo a su cargo la Embajada de Chile durante esos años difíciles para España llegando a habilitar ocho residencias que, bajo el pabellón chileno, dieron refugió a más de 2.200 españoles, de uno y otro bando, que así pudieron refugiarse durante la confrontación.

“Hubo un tiempo en que cruzar este zaguán representaba la diferencia entre la vida y la muerte” dijo el alcalde Ruiz Gallardón en el homenaje que congregó a la delegación oficial de Chile que acompañaba al Presidente Piñera, autoridades municipales y vecinos de la calle Prado 26 de Madrid.

El Presidente Piñera destacó aspectos de la vida del diplomático Carlos Morla Lynch y se dirigió especialmente a las nietas de quien tuviera  a su cargo las instalaciones diplomáticas chilenas y destacó que se trataba de un homenaje  tardío pero muy justo a quien arriesgó su vida por  salvar la de  miles de españoles.

EMBAJADA DE CHILE EN ESPAÑA DURANTE LA GUERRA CIVIL ESPAÑOLA

Carlos Morla Lynch asume como Encargado de Negocios interino de la Embajada de Chile en España, el 19 de abril de 1937.

Dadas las circunstancias de peligro bélico, dice: “Distribuí el personal oficial, con que contaba, en los diversos anexos de la Embajada, en forma siguiente:

  • En el Edificio de Prado 26, a Fausto Soto y luego después a Carlos García de la Huerta.
  • En el ex Decanato, Castellana 29, al Coronel Luco.
  • En el llamado Consulado, Plaza de Salamanca 8, al Comandante Gómez.
  • Dejé en el “Refugio chileno”, Santa Engracia 13, a Víctor Martínez, que mantuve en el cargo que le había otorgado el Embajador por ser chileno y persona servicial.
  • Permanecí en mi casa particular con mi familia y mis 52 asilados, pero vigilando estrechamente los demás edificios donde el Coronel Luco implantó, por indicación mía, una disciplina y un orden bajo todo punto de vista necesarias… Además, la ubicación de la Embajada, Prado 26, es fatal: uno de los principales centros de la C.N.T. se encuentra inmediatamente al lado, al punto que, de lejos, las dos banderas se confunden. La U.G.T. tiene otro centro situado al frente y, a pocos metros de distancia, existe una especie de tienda de víveres donde, durante horas, hacen cola las mujeres para obtener un mísero alimento. En otra época ocurría a menudo que, en presencia de ellas, penetraban al portal de la Embajada camiones llenos de sacos de patatas y de judías.” (Carlos Morla Lynch, “Informes Diplomáticos sobre la Guerra Civil Española”, Ril editores y ADICA, Chile, 2003, p.59 y 60)
  • “Al hacerme cargo de la Embajada, el 19 de abril, ascendía el número de personas que figuraban en las listas a alrededor de 2.000, más 150 que ingresaron después de haber sido presentadas las listas citadas al Gobierno, con lo que se faltó al compromiso contraído de no admitir a un solo asilado más.”( ibid, p.62)
  • “El contrato de arrendamiento que tenía el Embajador, Sr. Núñez de la casa principal, sita en la calle del Prado 26, expiró el 1 de mayo del año 1937, pocos días después de hacerme cargo de la Embajada en calidad de encargado de Negocios, y en circunstancias en que recibía constantes e insistentes ofrecimientos a fin de que ocupara, gratuitamente, como sede de la representación de Chile, numerosas mansiones en inminente peligro de ser incautadas.
  • El infrascrito consideró del caso acceder a la petición que le hacía el administrador de la dueña de la citada propiedad, esto es, de seguir manteniendo en ella la Embajada, sin gravamen alguno, para salvar el edificio de un seguro atropello, así como las valiosas obras de arte que contenía.
  • El palacio de la marquesa de Campo Real es uno de los pocos de Madrid que, por este motivo, se ha librado de un asalto, y su tesoro artístico, cuya entrega fue exigida en un momento dado por las autoridades –a lo que se negó el infrascrito rotundamente- se conserva intacto.”( Carlos Morla Lynch, Informes Diplomáticos y Diarios de la Guerra Civil, ediciones Espuela de Plata, Sevilla, 2010, p.99)
  • “Hasta el último, hasta la rendición de Madrid, mantengo más de 700 refugiados en la Embajada y sus dependencias, de los cuales hay todavía 25 en mi residencia particular, de los 53 que tenía albergados.” (Ibíd, p.167)
  • Estas son algunas referencias que prueban el domicilio de la Embajada de Chile en España, en la calle del Prado 26, que funcionó como tal a contar del 19 de abril de 1937, cuando se hace cargo de ella el Ministro Consejero, Carlos Morla Lynch, como Encargado de Negocios. Su residencia particular estaba en calle Hermanos Bécquer, 8.

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